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Las dos amigas se miraron cómplices.
Estaban en un bar al que solían ir de adolescentes y trataron de encontrar señales de su paso por ese lugar… no había nada.
Los nuevos dueños redecoraron el sitio con plantas, invasión de colores, un sector con sillones alargados y mesitas ratonas cubiertas de flores secas.
El bar no era grande nunca lo había sido, pero ellas lo recordaban inmenso, faltaban los sabores de la aventura, los aromas de juventud, se sentaron cómodamente,
Manuela inicio el pedido.
– cortado en jarrito con espuma para mi y para la señora una lagrima. –
Helena se acomodo el pelo sostenido por una hebilla finita, siempre impecable y de color dorado, brillante y sedoso. – Lo voy a dejar Manu, creo que ya es hora –
Que es Dejar? Abandonar, Renunciar? Es una decisión sin dudas difícil… sobre todo cuando una mujer de 62 años espera terminar sus días junto al padre de sus hijos, junto al hombre que eligió hace 40 años como compañero de vida.
Que lleva a una mujer a semejante pensamiento?
- Por que, vas a tirar todo por la borda? –
Tirar? se puede tirar un matrimonio? Parece que si.
Una mañana Helena despertó con la sensación de ahogo infinito, se miro al espejo y vio por vez primera las arrugas de los ojos, miro con nuevo ojos su vida, vio el cansancio y se puso a llorar. La casa olía a flores, las que ella cuidaba con tanto esmero, a pan tostado y café con leche, parecía todo perfecto, pero ella, se sentía agobiada, y muy a su pesar con ganas de tirar, así nomás… tirar cosas lo que sea, papeles, ropa vieja, trastos del galpón, tirar fotos, revistas, diarios, tirar de paso también un matrimonio.
Mientras se peinaba, repetía como una letanía, - a Titar a tirar vamos a tirar!
Miro la casa, y busco la cartera nueva que le había regalado el hijo menor la que nunca usaba… puso un peine, una foto de sus tres hijos, dinero y una libreta de teléfonos, monedas, pastillas de menta.
Llamo a Manu y se fueron al bar.
- Ya sabe de tu decisión? –
Helena tomó el toro por las astas, tiro todo lo que pudo de su casa, botellas, la licuadora a la que le faltaba el vaso, las lapiceras que no andan pero siguen en los cajones, tiro carpetas de facturas viejas, las laves oxidadas del galpón, tiro recuerdos y memorias….
Hoy estaba en un bar había tirado parte suya en un canasto… estaba resplandeciente y liviana… se sentía poderosa!

